Nov 07

Olympiakos 0 - Real Madrid 0. El empate sabe a poco

Tag: Champions Leagueadmin @ 12:59 pm

Cronica resum�n del partido (medio copy&paste de AS)

Robinho OlympiakosEn la primera parte, el Madrid atac� en el fondo que habitan los llamados The Misfit ("Los inadaptados"), lo que no tard� en entenderse. Antes, casi de inicio, Lua Lua se present� en sociedad con una chilena perfecta de no haber sido ejecutada desde fuera del �rea grande, a un kil�metro de Casillas. Cuando le alcanza el bal�n, Lua Lua es hombre de una sola idea y no siempre es buena. Casi nunca, de hecho. Los cuerpos abotijados perdonamos mal estos derroches de vana fortaleza.

Consciente de su inferioridad, Olympiacos se empe�� en extraer lo mejor de s� mismo, que no es tanto. Trat� de moverse con rapidez, presion� mientras le dur� la concentraci�n (poco) y fue olvidando la rudeza como m�todo para lograr la victoria. Observar v�deos del Sevilla no mejora ni el salero ni la energ�a.

En principio, se plante� un partido lucido y disputado, con un justo reparto de ocasiones: cada tres del Madrid, una del Olympiacos. Sin Guti en el campo, y con Gago y Diarra metidos a fontaneros, Sneijder ejerci� de lanzador desde la posici�n te�rica de alfil del rey. Y estuvo acertado. Por sus botas pas� lo m�s sensato y atrevido. Despu�s de unas semanas re�ido con las musas, recuper� el tono y su facilidad para repartir los �ltimos pases. Se le perdona todo y se le quiere m�s.

A los 13 minutos, el holand�s descubri� a Robinho, que se plant� solo frente a Nikopolidis y fall� en ese juego de chinos que son los mano a mano entre un portero bueno y un delantero notable.

Robinho no finaliz� ninguna jugada, es verdad, pero su protagonismo fue permanente, lo que ya es una magn�fica prueba de su transici�n a la edad adulta. M�s que el acierto en el remate le critic�bamos la distracci�n y el taconeo. Y en eso ha mejorado. Ahora es m�s profundo y m�s directo.

Sneijder y Ra�l volvieron a poner a prueba Nikopolidis con una falta ensayada y poco despu�s fue el enigm�tico Lua Lua quien dispar� contra sus propios compa�eros. Si ya es raro que un atacante regale un bal�n a la delantera rival, lo es mucho m�s que entregue dos seguidos. Eso hizo el congole�o: desesperar a los inadaptados, que nunca dejar�n de serlo.

Al Olympiacos le invadi� entonces el p�nico y en su intento por evitar los picotazos se golpe� varias veces la cara, con sa�a. Julio C�sar quiso despejar y roz� su escuadra; Stoltidis hizo lo propio y estrell� el bal�n en un palo. El harakiri pudo culminar con un aparatoso penalti de Galletti a Diarra que el �rbitro no se�al�. Lubos Michel, por cierto, parec�a por alg�n motivo irritado, lo que multiplicaba su peligro natural. Hasta Casillas vio tarjeta amarilla. Tambi�n Sergio Ramos. Nos quejamos muchas veces de los �rbitros, pero en determinados casos lo mejor que ha podido ocurrir es que sean s�lo �rbitros.

De ser un equipo con p�lvora, el Olympiacos habr�a acabado como el coyote, con la pelambrera chamuscada. Pero el Madrid tampoco era ayer el correcaminos, no tan r�pido ni tan sonriente. Se fue apoderando del partido, pero disparaba con calcetines, botas prestadas y rifles de feria.

El mejor ejemplo fue Van Nistelrooy, usualmente afilado. A los 34 minutos recibi� un estupendo pase en profundidad de Sneijder, se acomod� la pelota y cuando le toc� superar por alto la salida desesperada de Nikopolidis (un tr�mite) el bal�n vol� demasiado y no quiso bajar nunca, como si soplaran los inadaptados desde el fondo. Cuando por fin aterriz�, bot� sobre el larguero. Entonces supimos que al desacierto ocasional se sumaba la mala suerte repentina. Van Nistelrooy lo hab�a hecho todo seg�n las reglas, pero no bastaba. Y no bastar�a en todo el partido.

En la segunda parte el Madrid incorpor� otra marcha. Sali� m�s decidido, m�s r�pido, dispuesto a concluir el debate, animado, supongo, por la arenga de Schuster, que est� que da miedo. Y el enemigo dio un paso atr�s. Con Djordjevic desaparecido, con Lua Lua sin cerebro y con Kovacevic sin piernas, el Olympiacos parec�a estar abandonado a su suerte y a sus inadaptados.

Ni siquiera Galletti fue el futbolista que suele aterrorizar al Madrid. Nada m�s reanudarse el partido demostr� la inutilidad de su pierna izquierda y fue incapaz de rematar un bal�n franco y claro. Es m�s: no lleg� ni a golpearlo. Es asombroso c�mo ciertos futbolistas profesionales se niegan a trabajar sus puntos d�biles, confiados en virtudes que tampoco lo son tanto.

A los griegos s�lo les quedaba un polaco de 31 a�os y un portero de 36, Nikopolidis, campe�n de Europa y canoso interesante, nos podemos imaginar. Y sobre ellos percuti� el Madrid, que fue estrechando el cerco hasta hacerlo asfixiante. Gago se elev� en esos minutos y Diarra dio la impresi�n de recuperar su autoestima. S�lo Cannavaro continuaba perdido, empe�ado en extravagancias circenses, dejado en terrible evidencia por la seriedad de Heinze, que anoche subi� en el escalaf�n de los centrales.

Van Nistelrooy volvi� a estrellarse contra el infortunio. En pleno asedio le lleg� un bal�n milagroso, que se acompa�� del resbal�n de un defensa y de un claro de luna. No s� si Ruud lo vio tan claro que hasta le dio verg�enza o tal vez sucedi� que no vio nada en absoluto y no supo reconocer que estaba solo. El caso es que se marc� un taconazo, el cuarto de su carrera deportiva. Y nadie lo entendi�.

Sneijder estir� despu�s varias veces a Nikopolidis, pero hay noches que necesitas hacer el doble para obtener la mitad. Y ayer era una de esas. Hizo m�s el Madrid, pero no pas� del empate.

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